sábado, 25 de enero de 2014

Mi esposa está gorda

Lo inevitable finalmente ha ocurrido: te casaste con la mujer de tus sueños, conseguiste un trabajo perfecto y con mucho esfuerzo compraste tu primer auto, sin embargo, los meses se fueron volando y cada mañana al ingerir tus pastillas matutinas no hacés mas que pensar en tres cosas: tu trabajo es una porquería, querés un auto nuevo y tu esposa está gorda...muy gorda. 

Gorda con G mayúscula, gorda como vaca que parte inadvertida al jardín de Ronald McDonald, gorda y mórbida igual que su amor por las masitas finas, gorda, gorda y le queda espacio para ser todavía más gorda. Por las mañanas parece un Buda con camisón y peluca, por las noches, la hermana perdida del Pingüino. 

Con cada minuto perdido sabes muy bien que ella está en la cocina, violando sin piedad a la pobre heladera, llenándose la boca de todo producto comestible concebido por el hombre y expandiendo sus curvas hasta límites insospechados. Debes aceptarlo: la mujer esbelta que juraste amar y proteger murió sepultada bajo incalculables kilos de grasa pura y perenne. No se parece ni en el blanco de los ojos a la persona que recuerda tu buen gusto. Su transformación fue tan drástica, que te resulta imposible mirarla y no sentir escalofríos al pensar "esa es mi esposa". Es grotesca, deforme y nada apetecible, como las tetas de Mirtha Legrand, como una albóndiga estrolada contra el piso o como un pedazo de queso rancio cuyo destino fue quedar en el olvido en el fondo de la heladera. 

Llegada la hora de la confrontación siempre desenfunda las mismas excusas de antaño: "No estoy tan gorda", "El Lunes empiezo la dieta", "Estoy deprimida". Es entendible: a la pobre nunca le dijeron que una balanza no miente, que los Lunes merecen respeto y que tanto Toblerone como Balcarce no son compañías farmacéuticas.  

Esta es tu vida...algunos no ganan nada y a otros les toca el premio gordo (chiste obligado teniendo en cuenta el tema central del artículo)

En mi larga vida como cibernauta he aconsejado a muchos hombres casados sobre cómo lidiar con una esposa rechoncha. He aquí algunos ejemplos:



¿Mi esposa está gorda?

Por Eduardo.

Hola a todos, la pregunta es: cómo hago para que mi esposa quiera hacer dieta. Cuando estábamos de novios pesaba 58 kg y ahora pesa 90, y apenas pasaron 5 años, tiene 27 años. El problema es que me esta dejando de atraer físicamente y no se cómo decírselo, estoy seguro que se va a ofender si se lo digo pero ni quiero que sea gorda, no me gusta ayuda porfa!!


Eduardo:

Lo que tu esposa necesita, Eduardo, es un bozal las 24 horas del día.
También vas a precisar un látigo de siete colas, para azotarla cuando lance miradas indebidas a cualquier alimento escaso en semillas y rico en sabor. Y si ambas cosas no bastan para darles la apariencia de una pareja de sado-masoquistas cuyo fetiche los persigue hasta en el supermercado, entonces también recomiendo botas de cuero y collares con púas.



¿Mi esposa está más gorda que nunca y ya no sé como decirle esto?

Por Juán. 

Desde que la conoci ha sido gordita.(no tanto como ahora)..pero ahora despues de 5 años no hemos podido tener hijos por esta razon..(ya lo comprobamos con doctor).he intentado de todo, desde ser comprensivo, cariñoso hasta decirle en tono muy serio y a veces muy enojado que baje de peso, pero se ofende y encuentra mil objeciones para justificarse el seguir comiendo mucho, no hacer ejercicio, etc. y ya no se que hacer...ayudenme!!! ella mide 1.78 y pesa 125 kilos., yo mido 1.80 y peso 88 kilos.


Querido Juán:

Quizá pienses que hablarle con respeto y cariño sirve para que cambie sus hábitos alimenticios, pero no es así, estás gravemente equivocado. Las palabras dulces son como bombones para una señora de dimensiones generosas, lejos de ayudarla, estás premiando su comportamiento errático y destructivo. Es como felicitar a tu perro cuando se caga en la cama. Debes gritarle que está gorda, gritale con todas tus fuerzas y en todo momento. Un buen escarmiento puede no ser suficiente para mortificarla, por lo tanto, a cada reproche debe seguirle una acción correctiva: 

-!Estás gorda, carajo! -Pafff, bofetada en la cara.
-!Estás gorda, la puta que te pario! -Pafff, bofetada mientras come.
-!Estás gorda, mierda! -Pafff, bofetada mientras mira la tele.
-!Estás gorda, la concha de la lora! -Pafff, bofetada mientras duerme. 

Usar este método hasta que parezca un caso de ensañamiento médico a manos de un cirujano de Slim. 



¿Mi mujer se ha puesto mas gorda que una ballena, la dejo?

Por Anónimo. 

Estoy casado ya 13 años con mi mujer. Pero ya no se quien es ella. Es que ya no tiene nada de como era. Ha ido lento pero ya no queda nada de aquella mujer que conoci. Ya empezo medio año despues de casarnos. Se canso de sus lentillas y empezo usar unas gafas de botella. Aunque yo pedia que volvia usar sus lentillas me dijo que no. Pero bueno, estabamos recien casados y pense, bueno ya me acostumbrare. 
Antes que se quedo embarazada ya se engordaba como 10 kilos. Pero despues de parir ya la cosas no es lo mismo. No quiero ni saber cuanto pesa ahora, pero estoy seguro que mas de 100 kilos. He intentado todo, llevarla a escuela de deporte, comprando aparatos de ejercios y pastillas de adelgrazar, pero nada. Ya no se con quien me case, pero no es esta mujer. Estoy alli por las niñas. Yo deberia saberlo cuando me presento a su madre, pero pense, no ella no se pondra asi. La quiero como buena madre y tampoco es mala esposa. 

Que hago???





Querido anónimo: 

Antes que nada, mi más sentido pésame. Segundo y más importante: si realmente te importa el bienestar de tus hijas es crucial que prestes atención y no reniegues en cumplir mis ordenes: huye, huye lo más lejos que te sea posible. Empaca tus cosas, retira todo tu dinero del banco y abandona el país con tus hijas para no regresar jamás. Cuando una mujer casada supera los 100 kilos su cuerpo se vuelve altamente vulnerable a sufrir "Gorditis Maximus" o "El Sindrome De La Tota Santillán" como se le conoce en el jet set porteño. Es crucial que te largues antes de la próxima luna llena, que será cuando su transformación estará completa. ¿Has notado como se mueven sus rollos cada vez que camina, se sienta, o hace algo? Imposible no notarlo, son los demonios de jengibre tratando de despedazar su vientre y abrirse paso hacia el exterior.  



De un modo u otro, toda persona cuyo cerebro haya sido lavado por las revistas de moda y los comerciales de Sprayette sabe que lo más importante en la vida es lucir igual que una radiografía viviente. Es una regla no escrita que lleva décadas instaurada en nuestra sociedad, en nuestra idiosincrasia, en nuestros valores, incluso en las canciones de tinte comercial que atestan la radio:

"Que algo te libre de las donas acompañadoras
Cuando te sientas gorda, gorda, gorda" 



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