sábado, 22 de octubre de 2016

Escena Final

Sin esperarlo, fui testigo de su escena final.
-Te amo -me dijo antes de despedirse.
Fue entonces que saltó al vacío.
Mi corazón dio un sobresalto y enmudecí por completo ante una escena que parecía ocurrir en cámara lenta: su cuerpo, pálido e indefenso, cedió lentamente a la gravedad; sus brazos y sus piernas se extendieron con sumo relajo a la nada misma, sus manos se abrieron como flores, sus pies flotaron mágicamente sobre la ciudad, su vestido violeta ondeó al son del viento fresco y fugaz y su cabello largo y rojizo se elevó como llamaradas al cielo raso.
Con ojos llorosos la miré por última vez. Vi su cuerpo descender irremediablemente hacia la nada; áureos rayos de sol rozaban su delicada silueta en caída, cada vez más borrosa y distante de la realidad en que me hallaba. Un instante después desapareció del paraje y todo lo que quedó fue un horizonte anubado. No podía verla, pero en mi mente la imaginé cayendo con la misma parsimonia con que dio el salto final: su rostro joven y hermoso aceptaba sin inmutarse la realidad de su existencia y sus brazos se extendían con elegancia igual que las alas de un ave en pleno descenso. Al cabo de unos instantes llegaría al fin de su recorrido por esta vida, lista para aterrizar sobre el colchón de concreto o metal que le aseguraría un sueño dulce, sonrosado y eterno.
Una bandada de pájaros atravesó el horizonte. Como si fuera por voluntad propia, el sol intensificó el matiz de su fulgor y las nubes que atestaban el firmamento se tiñeron de rojo carmesí.
En mi interior, nacían la amargura y la tristeza que me perseguirían durante toda mi vida.
Me acerqué al borde, miré hacia abajo y quise saltar también, pero no pude. Retrocedí asustado, me senté en un rincón y con la angustia a flor de piel lloré sin consuelo. Su nombre estuvo presente en mis labios hasta que me dormí, aunque mi corazón quería olvidarlo para siempre.





sábado, 15 de octubre de 2016

El curso de la vida


La vida es un agujero; un pozo de mierda en el que caemos presos.
Nos asedia la pestilencia, el calor sofocante, las moscas que pululan.
Nuestro corazón se estremece, las moscas se posan sobre nuestra piel; tantean el terreno.
Nos movemos entre la mierda, la observamos con atención, buscamos la forma de escapar.
Tratamos de escalar pero resulta imposible; caemos una y otra vez al fondo.
El calor aumenta lentamente, también nuestros latidos, y en medio de la angustia, la sed ataca veloz y certera; nos doblega, nos patea en la espina dorsal y revienta nuestras rodillas.
Apretamos con furia los dientes, cerramos los ojos, maldecimos una y mil veces nuestra existencia y, desesperados, cavamos con nuestras manos desnudas a fin de escapar.
Cavamos con la ilusión de hallar un resquicio que arroje luz, aire fresco o agua.
Cavamos sin cesar entre la mierda, cavamos con furia, con locura.
Nuestros dedos se entumecen; las yemas sangran copiosamente y las uñas se astillan y quiebran.
Seguimos cavando.
Seguimos a pesar del dolor, del cansancio, de la frustración.
Seguimos a pesar de todo.
Y a pesar de todos nuestros esfuerzos la mierda no cede.
La luz que anunciaría una salida no se presenta, tampoco el agua que calmaría nuestra sed.
Todo lo que encontramos es más y más mierda; mierda que nunca acaba.
La locura nos engulle, el sufrimiento reina.
Finalmente un buen día colapsamos extenuados, perdemos la conciencia y morimos en el pozo.
Las moscas cubren por completo nuestro cuerpo y degustan satisfechas nuestra piel.
Pronto, otro infeliz caerá en el pozo y repetirá la historia.
Esto, damas y caballeros, es el curso de la vida.

martes, 27 de septiembre de 2016

Bahati, la homofobia, y la idiotez política


Ayer vi una entrevista orquestada por la presentadora estadounidense Rachel Maddow a un miembro del parlamento de Uganda, un tal David Bahati; hombre de semblante impasible y poca (de a momentos escasa) inteligencia. Una de las figuras responsables de crear y promover un proyecto de ley cuyo fin es castigar con cárcel e incluso la muerte el acto homosexual en Uganda.

A Bahati se le concedió una visa para viajar a Washington con el objetivo de asistir al Consorcio Internacional de Gestión Financiera Gubernamental. Una vez allí, le fue prohibida la entrada a la conferencia (típico de Estados Unidos: una de cal y una de arena).

Luego de restarle importancia al suceso, Bahati, ni lento ni perezoso, comenzó a patrocinar la ley que promueve en su país, una ley que, según sus propias palabras: "protege a los niños y la familia de Uganda". Sí, leyeron bien. Bahati pertenece a esa rama de pensamiento ultra-ortodoxo que busca la encarcelación/erradicación de la comunidad homosexual bajo una premisa tan trillada como antigua: proteger a los niños, la familia y la humanidad. Cualquiera que no sepa nada sobre la comunidad LGBT y su larga y sufrida historia pensaría, al escuchar a este tipo, que en Uganda los homosexuales persiguen con palos y antorchas a las familias, amedrentan constantemente a los niños y hacen lo imposible por arruinar la vida de todo aquel que no sea homosexual. Esto simple y llanamente me hierve la sangre. ¿Saben por qué? Porque la historia, casi con firmeza inexorable, ha demostrado que esta clase de argumentos son una pobre muestra de intolerancia y estupidez que tarde o temprano termina siendo abatida. Pensar que personas como Bahati; miembros trajeados que pertenecen al parlamento de un país (¡un país, ni más ni menos!) sean tan ignorantes y retrógrados como para darle forma y amparo a una ley tan nefasta en pleno siglo XXI me llena de escalofríos.

¿Cómo es posible que un parlamentario, un político, una persona ya adulta, responsable de la vida de miles de ciudadanos, albergue en la sesera una línea de pensamiento tan disfuncional y anacrónica? No sé ustedes, pero yo sencillamente no puedo entenderlo.

Conforme la entrevista avanzaba, Rachel Maddow, en una clara demostración de sentido común, le pidió a Bahati justificar su idea de encarcelar y ejecutar homosexuales como método de protección hacia los niños y la familia. Bahati, en una clara demostración de xenofobia, acusó a "muchos extranjeros" de reclutar niños en su país para formar parte de un lobby gay.

Y de la nada, cual pedo maloliente que se escapa de un culo vecino, dijo que "es importante que nos toleremos mutuamente, que nos escuchemos mutuamente, que entendamos la cultura de cada uno y que nos respetemos mutuamente (...)"

Bahati dijo algunas cosas más que retomaré en breve. Primero, quiero hacer una pausa para denunciar los altísimos y tóxicos niveles de hipocresía que destilan sus declaraciones. Me sorprende y me indigna profundamente que el mismo sujeto que busca penar con cárcel y muerte el amor entre dos personas, diga con total ultranza que "es importante que nos toleremos mutuamente". Me disculpo por la palabra, pero Bahati es un idiota en fase crítica. Alguien debería explicarle que encarcelar y matar a dos personas por hacer algo que no le gusta y que no daña a terceros es una de las mayores pruebas de intolerancia registradas a lo largo de la historia.
Alguien debería explicarle (y urgentemente) que para escuchar, para realmente escuchar, hacen falta cosas como sensibilidad, observación reflexiva y crítica, empatía, etc. Una persona que busca aplicar una ley que prohíbe y castiga el amor no es una persona sensible; es una persona que carece de observación reflexiva y, sobre todo, de empatía.
Con respecto a la cultura, no voy a decir más que esto: el amor no tiene cultura. Pretender legislar sobre el amor y quitarle su carácter de derecho universal es algo digno de un monstruo, no de alguien que busca defender una cultura específica, y aunque así fuera, tampoco es razón válida para legitimar el odio; sólo porque algo es cultura no significa que deba preservarse ni defenderse.
Dicho lo anterior, me parece inútil decir algo sobre "el respeto" que Bahati dice pedir y ofrecer.

Volvamos a la entrevista.

Bahati continúa pregonando sus valores reaccionarios e inquisitorios, sólo que ahora deja entrever el auténtico origen de su convicción anti-homosexual; el famoso (y viejo) caballito de guerra que toda persona prejuiciosa utiliza a la hora de abrir el desagüe: la religión.

Palabras de Bahati: "creemos que el hombre fue creado para casarse con una mujer y ese es el propósito con el cual Dios nos creó, el propósito de nuestra creación, y ése es el propósito superior en el cual creemos"

Ok. Esto se va a poner heavy...

Para empezar, quiero dejar dicho que Bahati es un claro ejemplo de por qué pienso que la religión es una pila de mierda hedionda. Que haya utilizado un "argumento" religioso para defender su ley es sencillamente triste y alarmante. No puedo creer que una persona con poder político, con voz dentro de los recintos de un parlamento, crea a rajatabla una inmensa idiotez escrita en un libro más viejo que cagar sentado. Y peor aún es que en base a dicha idiotez, en base a un producto cuya esencia es la imbecilidad más pura y letal, haya creado (y justifique) su despreciable ley.
¿Ahora ven porque aborrezco la religión en todas sus formas y colores? Precisamente por este tipo de cosas. Precisamente porque cada dos por tres salen idiotas del calibre de Bahati (incluso peores, porque créanme, los hay...) a meter sus narices en la política a fin de regular y castigar, siempre en base a sus visiones rancias, la vida privada de los demás.

No voy a gastar tiempo refutando una por una las sandeces que dijo Bahati. Estoy harto de escuchar siempre las mismas excusas por parte de los religiosos más acérrimos.

"Dios nos creó hombre y mujer", "Debemos procrear porque para eso existimos", "La homosexualidad es un comportamiento desviado que puede corregirse".

No...basta. Ya refuté una y mil veces esos pretextos de cartón. No pienso volver a hacerlo.

Bahati es la prueba cabal de que cuando la religión y el estado se dan la mano, lo hacen para formar un puño. Un puño que más pronto que tarde aplastará las libertades individuales de todo aquel que busque la felicidad en un estilo de vida ajeno al de las santas escrituras (o al papiro de turno).

Siguiendo con la entrevista: la presentadora interioriza un poco en el proyecto de ley y hace una pregunta sobre el mismo a Bahati. La pregunta, más o menos, busca echar luz sobre una cláusula específica que estipula la ejecución para aquellos que sean "infractores seriales". Rachel pregunta si el término "infractor serial" es una expresión para referirse a personas que son condenadas más de una vez por cometer actos homosexuales.

La "respuesta" de Bahati no tiene desperdicio:

"Ha habido un montón de propaganda negativa sobre este proyecto. Quisiera aclarar las cosas. No estoy en una campaña de odio, no odio a los gays, los amo (no, no es broma, de verdad lo dijo), pero debo proteger a los niños que están siendo reclutados en estas prácticas".

¿Propaganda negativa? No, Bahati, permítame explicarle algo: los medios de comunicación no crean "propaganda negativa" para difamarlo; ése trabajo lo hace usted mismo.
En Occidente los medios de comunicación (los serios) muestran los aspectos esenciales de un suceso de relevancia y el público, en base a lo visto, ofrece una opinión al respecto. Esto no es "propaganda", se llama reacción. Si la reacción que su ley desencadenó en muchos países y en muchos medios le parece negativa, quizás sería recomendable hacer un mea culpa y reflexionar un poco antes de hablar. Hágame el favor y piense, piense un poquito. Quizá la razón por la cual su ley ha levantado tanto rechazo se deba a que es una apestosa montaña de mierda, igual que usted.
¿Que no está en una campaña de odio? ¿En serio? ¿Que no odia a los gays, sino que los ama? Si está diciendo la verdad, le recomendaría un psicólogo y un psiquiatra (y una larga estadía en una de esas clínicas con jardines amplios y paredes blancas). Por si no lo sabe, ejecutar a alguien porque no le agrada lo que hace en la privacidad de su cama está ampliamente reconocido como un acto de odio punible. También le comento que si tanto ama a los homosexuales, encarcelarlos por largos periodos de tiempo no es la mejor forma de demostrarles su amor.

Así que por favor, Bahati, deje de insultar la inteligencia ajena escupiendo oraciones que lo contradicen y no hacen más que elevar su estatus de hipócrita. Usted está a favor de una ley que busca castigar y ejecutar a un grupo específico de personas por su orientación sexual. Usted está formando parte de una campaña de odio. Usted es un idiota...lo entendería si no fuera tan idiota.

Siguiendo con la entrevista, acá es cuando la cosa finalmente se pone picante: la entrevistadora, quizá un poco cansada de escuchar tanto sin sentido por parte del entrevistado, decide mostrar los dientes por primera vez desde que comenzó el programa, y lo hace pidiendo pruebas a Bahati del supuesto reclutamiento de niños por parte de extranjeros homosexuales en Uganda. Cabe destacar que antes de darle la palabra, Rachel ofrece una elaborada serie de contraargumentos a las alegaciones del invitado, argumentos que, por cierto, Bahati nunca se ocupó en refutar.
En su lugar, esgrimió la clásica defensa de aquel que no tiene defensa: asegurar que todo lo dicho es cien por ciento real y tangible sin dar pruebas de ello. "No son alegaciones, es un hecho", "Es un hecho muy perturbador", "Es un hecho que incluso los grupos pro-gay condenan estas acciones".

Rachel no se deja engatusar y vuelve a pedir evidencias. Como todos sabemos, es muy fácil decir que el cielo se está cayendo si no hay que ofrecer pruebas al respecto. Una persona puede hacer las declaraciones que quiera. Puede, por ejemplo, asegurar que las vacas son de Marte o los perros de Saturno, pero no será verdad hasta que exista evidencia que concuerde con la realidad observable.

Bahati, lejos de dar pruebas, continúa con la misma táctica: hacer muchas declaraciones y ofrecer cero evidencia. Dice que en los últimos siete meses hubo una gran inversión monetaria ("cerca de quince millones de dólares") para combatir su ley y reclutar niños.
"Así es cómo lo hacen: van a escuelas, engañan a las personas y las seducen con dinero para que accedan a estas prácticas, y esto es algo que perturba a todos, esto es algo que perturba, y estoy seguro de que tú también estás perturbada por estos hechos"

Yo, personalmente, estoy perturbado. Me perturba, y mucho, ver a un político, una persona cuya responsabilidad es velar por el bienestar de la gente, hacer declaraciones tan graves y fallar miserablemente a la hora de ofrecer evidencia fehaciente que sustente sus dichos.
Me perturba saber que en el mundo hay miles de idiotas similares ocupando cargos de poder; idiotas sin la menor idea de lo que significa ser objetivo, idiotas cuyo cerebro (la pequeña porción que les resta) está gobernada por la religión, la ignorancia, la avaricia o el odio. Me perturba increíblemente que bobalicones sin una mísera luz de emergencia tengan la oportunidad de gobernar a su antojo la vida de una población entera.

Nota del editor: pausa para respirar y recuperar la compostura.

Sigamos con la entrevista...

Bahati, cual jugador que no sabe cuando retirarse, sube la apuesta: "Hay videos circulando en los que se ven a homosexuales diciéndole a niños que un hombre que duerme con otro hombre es correcto, esto es algo real, es muy perturbador, y este es el foco de la ley: proteger a los niños"

La respuesta de Rachel: "Si usted cree que hay videos mostrando homosexuales reclutando niños en las escuelas de Uganda, ¿por qué no los ha revelado al público?".

Boom...

Se da un momento de silencio. Bahati asoma una mueca deforme, una de esas muecas que haría un vendedor al ser pillado en plena mentira por un cliente perspicaz. Pasado el contratiempo, Bahati recupera la compostura y vuelve a su queridísima táctica de pelea: "Tengo, tenemos suficiente evidencia sobre este suceso en Uganda, en Uganda lo han visto...podemos publicarlo en Internet para que todo el mundo lo vea si es que quieren. Esto no es un mito, es un hecho, está ocurriendo, es muy perturbador lo que le está ocurriendo a nuestros niños (...)"

De nuevo, la misma cantinela: hacer una declaración, decir que es cierta, asegurar que hay evidencia suficiente para demostrarla y terminar el discurso sin mostrar nada en absoluto.

Comienzo a pensar que Bahati tiene un pésimo equipo de asesores. Quiero decir...si yo fuera su asesor, le habría recomendado llevar esos "videos" al programa. Le habría remarcado una y mil veces lo importante que es una aparición en televisión estadounidense y lo bien que le haría al proyecto que se transmitiesen dichos metrajes. Aunque claro, es probable que los videos ni siquiera existan, o que no sean tan demoledores como Bahati quisiera (que en una escuela, un hombre le diga a un niño que la homosexualidad no es algo malo está lejos de ser reclutamiento).
Bahati, si no sabe nada acerca del proceso de adoctrinamiento le sugiero que consulte a la institución religiosa de turno en su país, ellos sabrán explicarle lo que es adoctrinar niños ;)

Ok, creo que es momento de parar. Podría seguir, porque la entrevista es larga y Bahati tiene una cabeza cuya mente es un pozo séptico sin fondo, pero siendo honesto, siento que no hay nada más que valga la pena decir.

La idiotez política de la cual Bahati hace gala es algo que he visto miles de veces, y francamente, un fenómeno que me preocupa poderosamente. La idiotez política es para un pueblo lo que un soplo de aire fresco en la vena de un paciente: una agonía lenta y mortal.
Es alarmante que en pleno 2016 existan gobiernos sumidos en la ignorancia, el oscurantismo y la religión. Es aterrador saber que sólo por nacer en un país donde las autoridades de turno son imbéciles sin cerebro ni corazón, tu paso por esta vida (el único que tenés) puede convertirse en un auténtico infierno. ¿Y todo para qué? Para satisfacción de un grupo de personas que por desmedida generosidad de la naturaleza pueden hablar y caminar en dos piernas.

Es tan injusto...

Es tan injusto que en este mundo los idiotas tengan el poder de decisión. Es tan injusto que en este mundo los idiotas sean mayoría y tengan el mismo poder de decisión que la minoría pensante.

Nota del editor: sí, en caso de que te preguntes si con la sentencia anterior estoy denigrando y condenando a la democracia, te felicito: estás en lo correcto. Aunque cabe destacar que mi saña no es con la democracia en sí, sino con este tipo particular de democracia. La democracia dirigida por y para idiotas. Una democracia que bauticé "la democracia idiota".

Volviendo a Bahati, quisiera decir(le) algunas cosas antes de terminar el artículo.

Señor Bahati, hay algo en específico de su discurso banal y desvaído que llama mi atención por sobre lo demás. Usted dijo que su ley anti-homosexual tiene como propósito "proteger a los niños y la familia". Me gustaría aclararle que dicha declaración me parece una idiotez suprema. ¿Por qué? La respuesta es muy simple. Veamos algunos hechos y estadísticas:

Por si no lo sabía (aunque creo que debe estar al tanto, ya que dice preocuparse tanto por los niños) su país, Uganda, se posiciona en el puesto número 21 en el "top 100" de mortalidad infantil.


Pero descuide, comprendo perfectamente lo importante que es prevalecer un proyecto de ley inquisitorio en lugar de ponerse manos a la obra con el flagelo anterior mencionado.

¿Quiere saber algo más? Adivine qué países del mundo ni siquiera figuran en el ranking debido a su bajísima tasa de mortalidad infantil. Le doy una pista: son países que usted y su calaña de pusilánimes seguidores tacharían de "paraísos para los inmorales, los libertinos, los malvados y los ateos". Me refiero a países como Suecia, Noruega, Islandia, Francia, Canadá, Nueva Zelanda, etc.

¿Y sabe qué? Dichos países, sin excepción, permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Y no, señor Bahati, ni en Suecia o en Canadá la sociedad se ha desintegrado, ni las familias tradicionales desaparecido o los niños encarcelados en centros de dictaduras homosexuales. De hecho, le puedo asegurar que en dichas naciones se vive mucho (muchísimo) mejor que en países donde gobiernan mojones timoratos y conservadores como usted.

En fin, esto es todo lo que tenía que decir sobre el tema. Me voy a la casa de mi novio, a sacrificar personas heterosexuales y reclutar niños para la gloriosa dictadura rosa.

Saludos, gente.

Aquí dejo la entrevista completa. (Aviso que las respuestas de Bahati pueden ocasionar severos ataques de vergüenza ajena).